Participación, inclusión y fortalecimiento de la democracia, lo que deja la observación electoral

La alianza de 16 Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) en torno a la iniciativa de observación electoral ciudadana Observa Bolivia promueve y sienta las bases para una mayor participación e inclusión ciudadana en los procesos electorales y, en consecuencia, fortalece la democracia. Pero además, deja una experiencia gratificante en quienes participan del proceso.

El 18 de octubre reciente, día de las elecciones generales 2020 en Bolivia, 2.032 voluntarios y voluntarias de la sociedad civil reclutados y capacitados por las 16 OSC desarrollaron tareas de observación electoral local en una muestra representativa de 1.333 mesas de sufragio.

Llegar a la jornada electoral representó un enorme reto y meses de trabajo y preparación para las 16 organizaciones que protagonizan Observa Bolivia. La misión cerró el día con una serie de hallazgos (para ver detalles hacer click aquí: https://bit.ly/2ToQ4SZ), logros y aprendizajes.

Acerca de ello hablan en este artículo seis observadoras y observadores de seis regiones del país reclutados por seis de las OSC que conforman la iniciativa. A ellos se les preguntó cómo sintieron la experiencia, cómo creen que haya impactado en su comunidad y cuánto aporta su contribución a la democracia boliviana.

Ernesto Arteaga Vaca, capitán grande de la comunidad Itanambikua, en el municipio cruceño de Camiri, cuenta que la experiencia fue inédita no solo para él, sino para toda su comunidad.

La organización que estuvo a cargo de su capacitación fue la Confederación Nacional de Mujeres indígenas de Bolivia (CNMIB), con sede en Santa Cruz de la Sierra y presencia en las tierras bajas de tres departamentos.

La mesa asignada a Ernesto estaba ubicada en la escuela Central Itanambikua, adonde llegó muy temprano ese día, ya que fueron citados antes de las 06:00. “Fue una experiencia única e histórica para mi comunidad guaraní y me gustaría que se amplié a todas las comunidades. Nunca antes se había visto a gente observando las elecciones; los policías y los militares se sorprendieron al vernos, también la gente de la comunidad se sentía más segura al ver a los observadores electorales”, dice.

En criterio de Ernesto, su labor fue una “forma aportar a la transparencia electoral, evitando los fraudes y dando mayor credibilidad a la votación ciudadana”.

En el otro extremo del territorio nacional, a Sarahí Ramos Álvarez, estudiante de 19 años de edad, le tocó desempeñar funciones en la unidad educativa Ejército Nacional de Oruro. Ella se ofreció de voluntaria al llamado de PAÍS-VIVE, una organización no gubernamental que, entre otros, promueve la participación y la inclusión de los jóvenes en los ámbitos político, social y económico.

Ser parte del grupo de observadores y observadoras fue gratificante para Sarahí, pero cree que fueron insuficientes y considera que las autoridades pueden hacer diversas mejoras en la organización de los procesos electorales.

“En algunos casos no hubo colaboración por parte de los notarios”, apunta y agrega que “el conteo de votos fue lento”, quizá porque se puso mucho cuidado en este tema.

“Yo creo que faltaron observadores, no todos los recintos tenían uno, y este trabajo también se lo puede mejorar”, opina.

Para Diego Castro Castillo, la experiencia del 18 de octubre fue “muy interesante”. Diego también tiene 19 años y su ocupación es el estudio. Formó parte de Observa Bolivia a convocatoria del Centro de Estudios y Apoyo al Desarrollo Local (CEADL), organización que también impulsa a las juventudes. El recinto electoral donde Diego desarrolló sus tareas fue la unidad educativa Bernardo Monteagudo, En Villa Copacabana, ciudad de La Paz. “Allí estuvimos dos observadores, un titular y un suplente, en la mesa a la que concurrimos cuidamos que se cumplieran todos los pasos y que todo fuera conforme a las reglas” cuenta.

Valora mucho que su misión haya aportado a fortalecer la democracia, pero sugiere que, a futuro, las y los jurados electorales sean mejor informados sobre la misión de los observadores. “Tenían muy poco conocimiento o capacitación acerca de nuestro trabajo”, dice.

Francisca Bazán Yujo, estudiante de 21 años de edad, reclutada y capacita por la Coomujer (Coordinadora de la Mujer) en Beni, considera que la experiencia fue muy enriquecedora para ella y para Bolivia. “Yo creo que colaboramos al país para tener unas elecciones justas y transparentes”, sostiene. El punto de observación de Francisca fue una de las mesas de sufragio del recinto electoral en la unidad educativa Umbelina Claure de Cuéllar del municipio de Santa Rosa del Yacuma, donde realizó las tareas de observación durante más de 10 horas.

No tiene dudas en que su misión es un gran aporte a la democracia. “Al ser observador uno puede ver cómo transcurre la jornada, puede ser si hay algún inconveniente y registrarlo para así, hacerlo conocer después”, indica.

Al suroeste del territorio nacional, a Jorge Borda Gutiérrez, de 46 años de edad, le tocó realizar las tareas de observación en la mesa 9 de la unidad educativa 31 de Octubre, en el municipio de Potosí.

Jorge fue reclutado y capacitado por el Consejo de Naciones Originarias de Potosí (CAOP). “Fue una jornada y una misión interesante”, por “el apoyo a una causa: devolver la confianza al ciudadano en los procesos electorales”, afirma sin dudas.

En esa línea, considera que su labor tuvo un impacto “definitivo porque aportó a la veracidad de la participación de la ciudadanía a través del voto”. “Quizás impactó más de lo que inicialmente se esperaba, por la dinámica de todos los observadores en sus recintos”, reflexiona.

De regreso al norte del país, Melina Landívar Bello, observadora electoral de 23 años de edad, se sumó a Observa Bolivia al llamado de Herencia, una organización no gubernamental (ONG) que interviene en áreas urbanas y rurales del departamento de Pando.

A Melina le fue asignada una mesa del recinto electoral instalado en la unidad educativa José Manuel Pando. Para ella, la observación electoral “fue una experiencia muy bonita y enriquecedora. Me gustó mucho aprender tantas cosas que uno no conoce muy bien acerca de cómo se desarrollan los procesos electorales”.

Esta joven voluntaria cree que es un deber ciudadano aportar de esta manera y aprender más sobre la forma en que se desarrolla la democracia boliviana. Por todo lo descrito, considera que con su participación aportó mucho al fortalecimiento de la democracia.