Oficina Jurídica de la Mujer: ‘Le devolvimos a la ciudadanía la confianza en las elecciones al incorporarla a la observación’

Cecilia Cossío, coordinadora de la Oficina Jurídica para la Mujer (OJM), en las oficinas de la organización.

Observa Bolivia es una iniciativa de observación electoral ciudadana que promueve la participación de las y los bolivianos en los procesos democráticos, entre ellos, los procesos electorales. 16 Organizaciones de la Sociedad Civil (OSC) conforman esta iniciativa de alcance nacional que marcó un hito en las elecciones nacionales del 18 de octubre.

Ese día, las 16 OSC examinaron de manera cualitativa la calidad de la jornada electoral bajo los principios de imparcialidad e independencia. La misión fue desarrollada con el apoyo y compromiso de 2.032 observadoras/es voluntarias/os en 1.133 mesas de sufragio de una muestra aleatoria, tanto en zonas rurales (55%) como urbanas (45%) del territorio nacional.

En Cochabamba, una de las dos entidades aliadas de Observa Bolivia es la Oficina Jurídica para la Mujer (OJM), una organización no gubernamental de desarrollo y sin fines de lucro, fundada en 1984, cuya especialidad es la defensa y promoción de los derechos humanos de las mujeres, desde una perspectiva jurídica, psicológica, social y de género.

Cecilia Cossío, coordinadora de la OJM, explica en esta entrevista detalles de la experiencia vivida, las dificultades atravesadas y los logros y enseñanzas que les dejó.

  • ¿Cómo se produjo la alianza de la Oficina Jurídica de la Mujer con Observa Bolivia y qué les motivó a ser parte de la iniciativa?
  •  Fue a invitación de IDEA Internacional, conocedores de nuestro trabajo, de más de 35 años, de defensa de los derechos humanos, la democracia y la búsqueda de aportar a la construcción de una sociedad en que las diferencias entre hombres y mujeres no se conviertan en desigualdades, una sociedad en la que la violencia y la discriminación merezcan reproche social y jurídico.
    Encontramos la oportunidad de ser parte de Observa Bolivia para apoyar y aportar en el ejercicio ciudadano del derecho al voto y devolverle la confianza al ciudadano y la ciudadana con su participación como observadores para la defensa de la democracia en el país.
  • ¿Cómo fue el proceso de reclutamiento y capacitación?
  • En un principio muy difícil: por los miedos a raíz del COVID-19, miedo a ser visibilizados en sus comunidades con su participación en las elecciones, la desconfianza y el descrédito de la posibilidad de la realización de las elecciones, porque creían que pertenecíamos a algún partido político, o que respondíamos a financiamientos de la derecha o financiamientos externos.
    Hubo sectores a los que no pudimos ingresar por la violencia social, violencia comunitaria, el ejercicio de la dictadura sindical o sectores con militancia partidaria impuesta, como el Chapare, Puerto Villarroel, Entre Ríos, Tiraque, Pojo. Muchos de ellos no se sentían representados por un partido, pero para mantener sus terrenos, catos de coca, su cuota en la universidad, evitar multas o vivir tranquilos en su sector tenían militancia (NdE: no tener militancia era un requisito para ser observador y observadora).
  • ¿Qué retos representó la pandemia para el desarrollo de la iniciativa?
  • Primero, romper el miedo del equipo a los encuentros y visitas para contactar de manera personal a aliados estratégicos, autoridades. Para el reclutamiento, susceptibilidad de la enfermedad. Pero no fueron suficientes los talleres virtuales para la captación al 100%, no había claridad en la transmisión de la información, cortes de internet, en especial en áreas rurales. Por eso, hubo la necesidad de reforzamiento con talleres presenciales, en grupos pequeños para guardar la distancia social.
    Tuvimos bajas porque muchos de los reclutados enfermaron con coronavirus, otros se enteraron que militaban en un partido político sin su autorización, lo que les inhabilitaba. Y finalmente, tuvimos que llegar a zonas lejanas para captar gente a pesar de la restricción vehicular y del hermetismo o desconfianza de autoridades, líderes del sector o las amenazas de echarnos del lugar.
  • ¿Cuáles son resultados de la experiencia con las poblaciones de las zonas donde intervienen?
  • En Cercado pudimos tener una interacción directa con los voluntarios, con la capacitación y la orientación y seguimiento de manera directa aclarando dudas.
    Hubo mucho compromiso de las y los observadores en general, trabajando muchas horas. En las zonas rurales, tuvimos una buena predisponían de parte de ellas y ellos a pesar de las dificultades y a que en ciertos casos los propios notarios los querían sacar de sus recintos. Nuestra intervención con el Presidente de TED contribuyó a que concluyeran su trabajo.
    Algunos se sintieron muy importantes porque los tomaban como personas con conocimiento de la ley y los procesos electorales. Ante las dudas, consultaban con ellos para su orientación, por ejemplo, con el voto asistido, el escrutinio y conteo de votos.
  • ¿Cuánto y cómo aporta esta experiencia al ejercicio de los derechos humanos y electorales, y a la democracia?
  • Son varios los aspectos a destacar: la participación ciudadana y la importancia del ejercicio del derecho ciudadano a la observación de los comicios electorales; constatar, mediante la observación, que el proceso se realice de manera transparente; y también aprender de las fallas para superarlas.
    Asimismo, a pesar de las diferencias de pensamiento político, (las y los observadores) han podido interactuar de manera imparcial y han observado lo que sucedía de manera equilibrada para realizar el reporte correspondiente.
  • ¿Cuáles diría que son los logros y dificultades de esta misión?
  • Como dijimos, el mayor logro es la participación viva y directa de la ciudadanía en el ejercicio de sus derechos y en la experiencia como observadoras y observadoras. Y entre las dificultades estuvo el COVID-19, lo que redujo el acceso a zonas lejanas; el no poder ingresar a sectores rurales del Trópico por el miedo y la dictadura sindical; en varias zonas se negaron a ser observadores porque en sus poblaciones ya tenían decidido su voto y no querían veedurías ni otro tipo de instancias de esta naturaleza.

Observa Bolivia cuenta con el apoyo de la Unión Europea (UE), la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID) e IDEA Internacional.